jueves, 10 de enero de 2013

Parte 3 - El primer vuelo


Saber que ya estaba listo fué fácil, lo espere desde que asome la antena por primera vez al principio de esa primavera, esperé que llegara ese verano.

Si usted no lo sabe, nosotros tenemos dos pares de alas, unas externas duras, que nos sirven más como protección y otras suaves y transparentes.. debajo de las primeras.
Si me pidieran un consejo, no intenten nunca volar con las alas externas, es doblemente doloroso, cuando al aventarse al vacío intentas aletear, señor eso duele.. alas rígidas que ni para planear sirven, y al caer al vacío precipitándose uno con todo su peso, eso es el segundo dolor, y no es que eso me haya pasado muchas veces, solo unas cuantas veces.. si, ya se.. soy terco.
Eso me pasa por no tener un tutor, alguien que me aconseje, bueno, muchos me aconsejaron dejar esa idea de volar, pero nunca hice caso.. yo mas bien me refiero a un maestro de vuelo.

Después de varios intentos por mover las alas rígidas, algunas veces más dolorosas que otras, caí en un charco frio..casi me da una pulmonía, bendita pulmonía, porque lo que sucedió, obra de la casualidad debo admitir, es que al estornudar, estornudé tan fuerte que sentía se me salía la vida, gracias a Dios lo que salió fue mi par de alas internas.. Que maravilla!

Bueno, lo difícil después fue a separar el estornudo de las sacar las alas, porque no siempre que quieres volar te gusta estornudar, y no siempre que estornudas te gusta enseñar tus alas interiores..  

Ya con la técnica narigo-apendice-volador dominada, decidí brincar lo más alto que pude, estornudar al empezar a caer y aletear para no romperme la cara.. y que creen?

Volé!

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